Una necesidad, unos datos

Una necesidad, unos datos

“¿Poner datos en mi empresa? Como si cupiera algo más y no tuviese ya suficientes problemas…”

Esta respuesta es la que dan aquellas personas e inclusive empresas que ignoran parte o la totalidad del significado de los datos y de sus posibilidades. Aunque ya se escribió sobre qué implican los datos en sí mismos en el post anterior, hoy continuaremos con quiénes usan (o no) esos datos, y porqué.

Smart Goals

Parafraseando a Conzemius y O’Neill en uno de sus libros sobre la cultura SMART, los datos son solo valores vacíos hasta que alguien los convierte en otra cosa, en algo más allá de lo que significan.

La cultura SMART viene definida (según las autoras) como aquella vertiente del valor de los datos que va enfocada a una estrategia concreta (Strategy/Specific) delimitada por las necesidades del poseedor de dichos datos; por definición, debe ser un elemento conmensurable (Measurable) para establecer varemos, tendencias o cualquier otro beneficio cuantificable; alcanzables (Attainable) en tanto que están al abasto del poseedor dados sus recursos, objetivos y necesidades; objetivos no “dedocráticos”, o dicho de otro modo, que tengan un sistema basado en unos resultados (Results-based) que están en consonancia con todo el resto del sistema que los usará y actuará movido por éstos; y para cerrar el círculo, que todos ellos sean dinámicamente valorados en función del tiempo en el que se determine (Time-bound), ya sea por límites para lograrlos, de ejecución o incluso de medición.

Ahora que vemos un poco más clarificado el porqué, la verdad del quién parece dilucidarse. Pero no todos necesitan de datos (aunque parezca que sí, y mi deber sea venderlo así). Hay situaciones en las que un ecosistema debe prescindir de cierta información a cambio de subsistencia. El ejemplo por excelencia son las start-ups. Esos proyectos con intención de ser empresas, con intención de ser monstruos del mercado, con intención de ser monopolizadores del sistema, con intención de ser mega-corporaciones dominadoras del mundo, con intención… vamos, algo escalable y sencillo. También estarían en ese paradigma las empresas cuya disgregación y generación de nuevos entornos es mínima, como una empresa pequeña (sí, uso un término relativo) tipo casa de empeños, albañilería u otros.

Evidentemente, es recomendable usar datos en todos los casos, pero si el beneficio no puede superar el coste del análisis (por un tema cuantitativo, o sea, de dimensiones puro y duro), jamás debería encontrarse entre las prioridades ni objetivos de ninguna empresa que quiera considerarse SMART, más allá del largo plazo o la voluntad de crecimiento posterior.

Autor: Marc Vea

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